La Orientación en la FP Euskadi: un pilar esencial para el bienestar y el desarrollo integral del alumnado

La Formación Profesional se caracteriza por integrar, de manera coherente y dentro de un mismo itinerario, el desarrollo personal, académico y profesional del alumnado. Su enfoque por competencias y su apuesta por la autoorientación permiten que cada estudiante identifique su vocación, potencie sus capacidades y reciba un acompañamiento continuado a lo largo de su proceso formativo.

La orientación en los centros educativos de Formación Profesional comprende el conjunto de acciones destinadas a acompañar y apoyar al alumnado en su progreso en todas las dimensiones de su aprendizaje y futuro personal y profesional, atendiendo a su realidad social y a sus necesidades específicas. Esta labor integra dos dimensiones complementarias: la orientación educativa, centrada en el desarrollo de competencias clave, la convivencia positiva y la inclusión; y la orientación profesional, orientada a acompañar la planificación del itinerario formativo y laboral, el autoconocimiento y la toma de decisiones para construir un proyecto profesional sólido y adaptable a un contexto en permanente evolución.

A día de hoy, la Formación Profesional en Euskadi atraviesa un momento de especial relevancia en el ámbito de la orientación educativa y profesional. Conscientes de su papel estratégico, desde la Viceconsejería de Formación Profesional se ha decidido reforzar este ámbito mediante la incorporación de nuevos perfiles de orientación en iTlent. El objetivo es dotar a la figura orientadora de un entorno de trabajo sólido, apoyo institucional y espacios de colaboración que faciliten su labor como pieza clave en el desarrollo integral del alumnado, en su toma de decisiones y en la cohesión y fortalecimiento de la comunidad educativa.

En este contexto, iTlent asume el compromiso de liderar el proceso de consolidación de la orientación como eje vertebrador de la FP en Euskadi. Para ello, se propone generar espacios de encuentro, escucha y reflexión que permitan construir un modelo de actuación compartido. La intención es aprovechar la experiencia acumulada en los propios institutos y las buenas prácticas ya existentes para fortalecer los departamentos de orientación, clarificar sus funciones y organizar los equipos de manera eficaz y coherente con las necesidades del sistema.

Uno de los propósitos prioritarios es acercarse a los centros para conocer de primera mano sus realidades, dificultades y fortalezas. La recogida de experiencias y propuestas permitirá diseñar, junto con los equipos orientadores, recursos útiles y sostenibles para su actividad cotidiana. Con este fin, se prevé la creación y puesta en marcha de encuentros, programas piloto, materiales específicos y un canal de comunicación estable.

La orientación profesional se concibe como un elemento esencial de la actividad de cualquier centro de FP, abarcando desde cuestiones vinculadas a la empleabilidad hasta aspectos relacionados con la conducta o las dificultades de aprendizaje. Esta visión integral quedó recogida en la Estrategia de Orientación Educativa de la CAE 2023‑2026, especialmente en lo relativo a la Formación Profesional.

El primer objetivo de dicha estrategia se centra en “impulsar el protagonismo de la persona en el desarrollo de habilidades para la gestión de la carrera, promoviendo la autoorientación y el aprendizaje a lo largo de la vida”. Para avanzar en esta línea, se han desarrollado diversas acciones formativas dirigidas a equipos directivos, departamentos de información y orientación profesional, y profesorado tutor o coordinador de aprendizaje. La mayoría de los centros de FP de Euskadi han participado ya en estas iniciativas, que han dado lugar al diseño de planes estratégicos de orientación profesional propios. Con el cierre de 2025 se han completado seis acciones formativas, y en 2026 se desarrollarán otras cinco que permitirán culminar la Estrategia 2023-2026 y abrir paso a un nuevo y ambicioso modelo de orientación profesional para la FP de Euskadi.

Este proceso contribuye a que la orientación profesional se consolide como un elemento sistémico en los centros, articulado a través de planes basados en el análisis de las realidades laborales, sociales y personales del entorno de cada uno de ellos.

La orientación educativa, por su parte, adquiere también un papel fundamental. La creciente diversidad en las aulas exige dotar al profesorado de herramientas y formación que le permitan atender adecuadamente las distintas realidades. En este sentido, se contempla la oferta de formaciones breves y espacios de reflexión sobre cuestiones de especial sensibilidad para la comunidad educativa y la sociedad, en general: bienestar emocional, prevención del acoso, violencia de género, riesgo de suicidio y atención a la diversidad cultural y lingüística, entre otros. Todo ello desde una perspectiva de sensibilización, acompañamiento y trabajo en red.

La labor orientadora requiere un compromiso constante y un esfuerzo intenso, tanto emocional como práctico, y a menudo su impacto no es inmediato. Sin embargo, con el tiempo sus efectos se hacen visibles en el alumnado, en el profesorado y en la dinámica cotidiana de los centros, generando mejoras sostenidas y contribuyendo al bienestar y al buen funcionamiento de la comunidad educativa.

Desde iTlent queremos reconocer la labor de todas las orientadoras y orientadores de la Formación Profesional de Euskadi. Su trabajo, exigente y profundamente humano, sostiene cada avance y cada transformación que hoy impulsa nuestro sistema. Gracias a su dedicación, a su capacidad de escucha y a su compromiso diario, la orientación se convierte en una verdadera palanca de equidad y de oportunidad. Con el respaldo institucional y una coordinación en red cada vez más sólida, la orientación está llamada a consolidarse como un pilar esencial para el bienestar y el desarrollo integral del alumnado, y como un elemento decisivo para seguir elevando la calidad y el futuro de la Formación Profesional en Euskadi.